jueves, 1 de enero de 2009

movimiento comunista internacional


Sendero y el Movimiento Comunista Internacional

El hecho de que casi desde un principio la propaganda senderista presentara a Gonzalo como “cuarta espada del marxismo”, demuestra el absolutismo gonzaliano con respecto al movimiento comunista internacional (m.c.i.). Por eso es menester examinar algunos aspectos de las relaciones del PCP-SL con este movimiento y, por razones obvias, particularmente con el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI).
I
La Conferencia Internacional de otoño de 1980 emitió en oportunidad de su realización el comunicado conjunto A los marxista-leninistas, a los obreros y a los oprimidos de todos los países, en el cual se exponen algunas cuestiones ideológicas y políticas de indudable importancia para todo el m.c.i.
En el documento Bases de discusión, Gonzalo afirmó que los partidos y organizaciones firmantes del mencionado comunicado “toman al Presidente Mao pero sin considerarlo una nueva etapa y que no tiene vigencia universal” (sic) (Guerra popular en el Perú. El pensamiento Gonzalo, recopilación y edición de Arce Borja, Bruselas, 1998, t.I, p.322).
En el mismo documento, el jefe senderista citó extensamente una carta dirigida por su partido al Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista (CoMRI) en octubre de 1986. Dicha cita da cuenta de las discrepancias que el PCP-SL mantenía entonces con la mencionada organización internacional, así como de su incorporación a la misma.
Las aludidas discrepancias giraban en torno a las siguientes cuestiones: 1) maoísmo o pensamiento de Mao; 2) contradicción principal en el mundo; 3) situación revolucionaria en desarrollo desigual; 4) guerra mundial; 5) vigencia general de la guerra popular; 6) papel del MRI; 7) lucha entre dos líneas en el MRI; 8) tendencias hegemonistas en el CoMRI (ibidem, ver pp.322-323).
No obstante estas discrepancias, en la cita de la mencionada carta se puede leer que la Declaración del MRI de 1984 “encierra aún una base de unidad relativa cuyo desarrollo y superación lo exigirían el propio avance del movimiento” (ibidem, p.323).
En el mismo documento Bases de Discusión, se lee más adelante: “nos reafirmamos en la IV Conferencia Nacional del PCP de octubre 86 de desenvolvernos como fracción dentro del Movimiento Comunista Internacional para que el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo sea mando y guía de la revolución mundial” (ibidem, p.323. Subrayado en el original).
Finalmente, se sostiene en el mismo lugar: “Estamos por la reconstitución de la Internacional Comunista y consideramos al Movimiento Revolucionario Internacionalista como un paso en ese rumbo” (ibidem).
II
En el comunicado conjunto A los marxista-leninistas, a los obreros y a los oprimidos de todos los países, se puede leer en relación al aporte de Mao al marxismo: “Mao Tse-tung ha desarrollado el marxismo-leninismo en los terrenos de la revolución democrática antimperialista que llevan al socialismo; de la guerra popular y de la estrategia militar en general; de la filosofía, en la cual hizo importantes contribuciones al análisis de las contradicciones -esencia de la dialéctica- y sobre la teoría del conocimiento, sus lazos con la práctica y con la línea de masas; también aportó en el terreno de la revolucionarización de la superestructura y de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado y en la lucha contra el revisionismo en los terrenos teórico y práctico... La dirección teórica y práctica de Mao constituye un desarrollo cuantitativo y cualitativo del marxismo-leninismo en numerosos frentes, y la concentración teórica de la experiencia histórica de la revolución proletaria en estas últimas décadas. Vivimos en la época del leninismo, esto es, la del imperialismo y la revolución proletaria. Al mismo tiempo afirmamos que la obra de Mao Tse-tung es una nueva etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo” (elipsis nuestra).
Como ha quedado evidenciado más arriba, Gonzalo acusó a los autores del comunicado de no reconocer la “vigencia universal” del pensamiento de Mao y, además, de no reconocerlo como una “nueva etapa” del marxismo, pero, como acabamos de ver, tales autores sostienen explícitamente que “Mao Tse-tung ha desarrollado el marxismo-leninismo” y que “la obra de Mao Tse-tung es una nueva etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo”. Por tanto, la acusación del jefe senderista es completamente falsa.
Ahora bien, esta acusación contra los partidos y organizaciones firmantes del comunicado conjunto pone en evidencia el método polémico de Gonzalo, o, para decirlo francamente, su método criollo.
III
Por otro lado, hay que señalar que los firmantes del comunicado reconocían el leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, pero, equivocadamente, agregaban enseguida que “la obra de Mao Tse-tung es una nueva etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo”. Esto, sin duda alguna, es una contradicción, pues si “vivimos en la época del leninismo”, ¿cómo puede ser correcto afirmar al mismo tiempo que el pensamiento de Mao es “una nueva etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo”? El concepto de “nueva etapa” aplicado al pensamiento de Mao supone que el leninismo no es una época en el desarrollo de la teoría del proletariado sino una etapa, y de esto se desprende que no “vivimos en la época del leninismo”. Pero no sólo el leninismo, sino tampoco el marxismo sería una época sino una etapa. ¿Dónde queda, pues, la cuestión de la época, sustentada por Stalin en Los fundamentos del leninismo y subrayada por Mao en su polémica con Lin Biao? ¿Dónde queda aquello de que la nueva época histórica determinó una nueva época en el desarrollo de la teoría proletaria? Es pues, de todo punto una contradicción flagrante la posición mantenida en el comunicado conjunto de otoño de 1980, y esta contradicción se revela en la frase “Al mismo tiempo afirmamos”, pues no es posible sostener que el leninismo es el marxismo de nuestra época y, al mismo tiempo, que el maoísmo es una “nueva etapa” en el desarrollo del marxismo-leninismo. Una de dos: o el leninismo es el marxismo de nuestra época y, por tanto, el pensamiento de Mao es una etapa del leninismo, o, en su defecto, el pensamiento de Mao es una nueva etapa del marxismo-leninismo y, por tanto, el leninismo no es el marxismo de nuestra época. Ahora bien, cuatro años después, el MRI seguía sin resolver este problema. En efecto, en la Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista, adoptada en marzo de 1984 por la Segunda Conferencia de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas, se puede leer lo que sigue: “Stalin dijo: ‘El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y la revolución proletaria’.. Esto es completamente correcto. Desde la muerte de Lenin, la situación mundial ha pasado por muchos cambios. Pero, la época no ha cambiado. Los principios fundamentales del leninismo no han perdido vigencia, siguen formando la base teórica que guía nuestra concepción hoy. Afirmamos que el maoísmo es una nueva etapa en el desarrollo del marxismo-leninismo” (Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista y ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, p.16).
El PCP-SL sostuvo su adhesión al término “pensamiento Mao Tse-tung” hasta mayo de 1982, cuando en su II Conferencia Nacional “acordó que el marxismo-leninismo-maoísmo era la tercera etapa del marxismo” (Guerra popular en el Perú. El pensamiento Gonzalo, p.321). Y el MRI adoptó formalmente esta misma denominación de la doctrina en 1993, lo que quedó en negro sobre blanco en el documento ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, documento en el cual no se habla ya del leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. Era, pues, una de dos. Pero, en vez de resolver correctamente el problema, es decir, en lugar de comprender el pensamiento de Mao como una etapa del leninismo, el MRI cayó en el error de considerarlo una “tercera etapa” en el desarrollo del marxismo-leninismo. De este modo renunció al leninismo como el marxismo de nuestra época y, así, tenemos que, ahora, considera como incorrecto lo que hasta hace un tiempo consideraba como “completamente correcto”, pero sin sustentar esta nueva opinión en un solo argumento serio. Esto quiere decir que la discusión sobre Mao en el seno del MRI se resolvió favorablemente al erróneo planteamiento de Gonzalo.
Además, en la literatura actual del MRI puede verse que esta organización ha asumido el planteamiento gonzaliano de la “vigencia general de la guerra popular” y, asimismo, que ha hecho suya la consigna senderista de “poner el maoísmo como mando y guía de la revolución mundial”.
En el documento Vueltas y revueltas en la lucha entre dos líneas, publicado en Un Mundo Que Ganar, 1996, Nº22, pp.36-37, el MRI habla de las “contribuciones” del jefe senderista “al desarrollo político e ideológico de nuestro movimiento”. Es seguro que el autor se refiere sobre todo a las tres cuestiones anotadas arriba.
Pero estas “contribuciones” no son tales. La definición del maoísmo como “nueva, tercera y superior etapa del marxismo” esconde la negación del leninismo como el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, y, esto es completamente erróneo.
La teoría maoísta de la guerra popular prolongada es válida para los países donde el camino de la guerra revolucionaria es del campo a la ciudad, pero no para aquellos otros donde el camino es la insurrección urbana. Por tanto, es obvio que de tal teoría sólo tienen valor universal sus aspectos más generales, por lo que hablar de “vigencia general de la guerra popular”, o, lo que es lo mismo, generalizar en bloque la teoría de la guerra popular prolongada, es, de hecho, una manera de negar la validez del camino insurreccional urbano, y, esto es completamente erróneo.
Finalmente, la consigna de “poner el maoísmo como mando y guía de la revolución mundial”, notoriamente absolutiza el maoísmo dejando por fuera el leninismo y el marxismo, y, esto es completamente erróneo.
De manera, pues, que muy claramente las llamadas contribuciones de Gonzalo al “desarrollo político e ideológico” del MRI son más bien posiciones erróneas asimiladas por la organización internacional.
Malgrado estas asimilaciones, los partidos y organizaciones que conforman el MRI han mantenido una prudencial independencia con respecto a lo que desde hace más de veinte años la propaganda senderista publicita como “los aportes del Presidente Gonzalo al marxismo”, excepción hecha de la definición del maoísmo.
Pero, incluso así, cae de su propio peso la pregunta: ¿cómo fue posible que el MRI asumiera como correctas las erróneas posiciones senderistas señaladas arriba?
Es un hecho que Gonzalo indujo a error al MRI. Pero el verdadero problema fue la permeabilidad del MRI a posiciones claramente erróneas.
IV
En el documento Bases de discusión, el jefe senderista sostuvo que “es aplicando y desarrollando la guerra popular que” su partido “avanzó más en la comprensión del maoísmo como tercera etapa del marxismo” (Guerra popular en el Perú. El pensamiento Gonzalo, p.321).
Así pues, Gonzalo cree que la comprensión del lugar que le corresponde al pensamiento de Mao en el desarrollo histórico del marxismo depende en última instancia de participar en una guerra popular. De hecho, esta idea encierra la intención de utilizar una lucha armada como elemento dirimente en la controversia sobre el pensamiento de Mao. Pero ocurre que esta controversia es un problema teórico y, por tanto, su resolución depende del análisis. Esta es una verdad elemental que todo marxista debe comprender.
Como diría un camarada, quienes creen que la solución del problema de Mao depende en última instancia de participar en una guerra popular, tergiversan groseramente el principio de que la práctica es el criterio de la verdad y, de este modo, demuestran un reconocimiento tácito de su incapacidad para resolver teóricamente los problemas del marxismo. De hecho, recurren a la práctica como a un refugio.
Por su parte, el MRI afirma que “La adopción del maoísmo por el MRI, expresada en ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, reflejaba una comprensión superior y más unificada de nuestra ideología que la que el movimiento mundial había podido lograr hasta entonces”. “Se mostró en la práctica la importancia de esa comprensión superior cuando los camaradas del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) , cuya formación estuvo íntimamente ligada a los avances del movimiento comunista internacional y del MRI, inició una guerra popular en 1996 que ya tiene al país en llamas con la revolución” (Acerca de la lucha para unificar a las auténticas fuerzas comunistas, en Un Mundo Que Ganar, año 2004, Nº30, p.37).
Así pues, el MRI sostiene que existe una “comprensión superior” de Mao (que se expresa en la adhesión al término “maoísmo”), y, por tanto, sugiere que hay también una “comprensión inferior” de Mao (que se expresa en la adhesión al término “pensamiento Mao Tsetung”). Además, de hecho insinúa que la adhesión al término “maoísmo” es prueba de revolucionarismo y que la adhesión al término “pensamiento Mao Tsetung” es prueba de oportunismo.
Pero sucede que, por una parte, la comprensión correcta del pensamiento de Mao consiste en reconocer su condición de etapa del marxismo de nuestra época y, por otra, ocurre que el PCP-SL, por ejemplo, inició su lucha armada cuando adhería al término “pensamiento Mao Tsetung” y, ahora, cuando adhiere al término “maoísmo”, ha claudicado con respecto a sus propias premisas.
Esta constatación significa que el oportunismo puede ocultarse detrás de la adhesión a cualquiera de los dos términos y, en general, detrás de la adhesión a cualquier denominación de la teoría del proletariado. ¿Acaso detrás de la adhesión al “marxismo” no se ocultó un tiempo el revisionismo de la Segunda Internacional? ¿Acaso detrás de la adhesión al “marxismo-leninismo” no se ocultó un tiempo el revisionismo contemporáneo? ¿Acaso detrás de la adhesión al “pensamiento Mao Tsetung” no se oculta ahora el oportunismo en más de un caso? ¿Acaso detrás de la adhesión al “maoísmo” no se oculta igualmente el oportunismo, también en más de un caso?
V
En su IV Conferencia Nacional, octubre 1986, el PCP-SL tomó el acuerdo de actuar “como fracción dentro del Movimiento Comunista Internacional”. No, pues, únicamente dentro del MRI sino dentro del entero m.c.i., tal como está escrito. Así, en 1987, si no recordamos mal, es decir, siendo ya miembro del MRI, el PCP-SL firmó una declaración conjunta con un partido comunista de España, que no era miembro del MRI, y que, dicho sea, no lo es hasta hoy. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir, sencillamente, que desde fuera y desde dentro del MRI Gonzalo pretendía organizar su fracción. Por eso resulta incomprensible la actitud condescendiente del CoMRI.
VI
El PCP-SL es partidario de la “reconstitución de la Internacional Comunista” y considera que el MRI es “un paso en ese rumbo”. A su vez, el MRI es partidario de “una internacional de un nuevo tipo basada en el marxismo-leninismo-maoísmo” y considera necesario “establecer un comité provisional, o sea un centro embrionario, para dirigir el proceso general de impulsar la unidad ideológica, política y organizativa de los comunistas” (Declaración de Movimiento Revolucionario Internacionalista y ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, pp.53 y 54). Es decir el PCP-SL y el MRI coinciden en constituir un “centro orgánico” en el m.c.i.
Pero esta posición que postula la organización del m.c.i. en una nueva Internacional no responde a la realidad de nuestro tiempo. La Primera Internacional tuvo como objetivo la unidad programática del proletariado europeo y estadounidense en la lucha contra el capitalismo. La Segunda Internacional tuvo como objetivo la adhesión de este proletariado a la verdad universal del marxismo y la construcción de partidos marxistas de masas. La Tercera Internacional tuvo como objetivo la defensa de la verdad universal y la bolchevización de los partidos del proletariado de todos los países. Esta realidad histórica significa dos cosas: 1) que de la Primera a la Tercera Internacional, el proletariado se elevó de lo programático a lo ideológico y de una escala continental a una escala mundial en su acción política; 2) que la Segunda y la Tercera Internacionales tuvieron como órbita la verdad universal.
En el mundo actual, sin embargo, la necesidad de impulsar la revolución socialista impone a cada miembro del m.c.i. que su órbita sea más bien la verdad particular como expresión concreta de la verdad universal, o, para decirlo en otros términos, la lucha por encontrar el camino propio de la revolución como expresión concreta del universal camino de la revolución proletaria. Por eso el m.c.i. no debe poner ya el acento en un “centro orgánico” sino en “la organización de un compañerismo basado en la igualdad” (Stalin), que, naturalmente, tiene que expresarse en la centralización ideológica, la independencia teórica, la coordinación política y la autonomía orgánica.
TODO EL PROLETARIADO INTERNACIONAL CON LA VERDAD UNIVERSAL Y EL PROLETARIADO DE CADA PAÍS CON SU VERDAD PARTICULAR: HE AQUÍ LO QUE EXIGE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL.
VII
En la mencionada carta de octubre de 1986 el PCP-SL acusó al CoMRI de anidar tendencias hegemonistas: “Consideramos que el Comité del MRI apunta a imponer la denominación ‘marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung’, a encuadrarnos dentro de la Declaración y a resolver los problemas de dirección del Comité que dan margen a pensar en la existencia de tendencias hegemonistas” (Guerra popular en el Perú. El pensamiento Gonzalo, t.1, p.323).
No conocemos la respuesta del CoMRI y, por tanto, no sabemos los términos con los que se defendió de la acusación, o, en su defecto, los términos con los que la aceptó. Pero ocurre que, al presentar a Gonzalo como la “cuarta espada del marxismo”, la propaganda senderista preparaba el terreno para, posteriormente, tratar de imponerle al MRI el llamado pensamiento Gonzalo.
En el documento Bases de discusión, el jefe senderista escribió esta barbaridad: “Nos basamos en el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, principalmente pensamiento Gonzalo, esto es en la ideología del proletariado” (ibidem, p.369. El subrayado es nuestro). Es decir, según el egotismo del jefe senderista, el “pensamiento Gonzalo” (o sea su pensamiento) es parte de la ideología del proletariado y, por tanto, quien quiera “ser marxista hoy”, tiene que adherir “principalmente al pensamiento Gonzalo”. Esta conclusión no es antojadiza en modo alguno, pues se desprende directamente de la denominación que Gonzalo hace de la ideología del proletariado.
Como se ve, el jefe senderista acariciaba la ilusión de ser reconocido alguna vez como “cuarta etapa del marxismo”. Mientras tanto, con verdadera insidia, algunos senderistas acusaban soto voce (acusan todavía) a dirigentes del MRI y de partidos y organizaciones comunistas: “Fulano de tal es un oportunista porque no reconoce el pensamiento Gonzalo como desarrollo del marxismo-leninismo-maoísmo”. Y mengano de cual lo mismo, y así sucesivamente.
Así pues, en el fondo de la acusación senderista contra el CoMRI se agitaba nada menos que el absolutismo de Gonzalo.
VIII
En la resolución del MRI En apoyo a la guerra popular en el Perú, dirigida por el Partido Comunista del Perú y en defensa de la vida del presidente Gonzalo, diciembre 1993, se lee: “Al aplicar en forma creadora el marxismo-leninismo-maoísmo a la situación concreta del Perú, el PCP bajo la dirección del Presidente Gonzalo, no sólo impulsó el avance de la revolución sino también hizo importantes aportes a la comprensión de los revolucionarios proletarios por todo el mundo” (Un Mundo Que Ganar, 1995, nº20, p.12). Palabras más, palabras menos, lo que hace esta declaración es repetir la propaganda senderista sobre el tema.
Ciertamente algunos comunistas extranjeros no conocen (o conocen insuficientemente) las características sui generis del desarrollo del marxismo en el Perú. Y ocurre que el conocimiento de estas características es absolutamente indispensable para quien quiera comprender la experiencia de lucha del pueblo peruano en los últimos veintitantos años. Como no es difícil constatar, tales comunistas consideran que la historia de la revolución peruana comienza en mayo de 1980, o, a lo sumo, en los años 1960. Pero la historia de la revolución peruana comienza en octubre de 1928 con la fundación del Partido Socialista del Perú. Y ya en la primera etapa de la existencia del partido la aplicación creadora del marxismo a nuestra práctica concreta determinó la formación del pensamiento de Mariátegui. Y aunque después el oportunismo, ora de izquierda ora de derecha, abandonó o tergiversó este pensamiento, en una lucha de décadas los comunistas peruanos alcanzaron la doble victoria de retomarlo en la V Conferencia Nacional del Partido, 1965, y de establecerlo como piedra angular de su base de unidad en la VI Conferencia Nacional, 1969. Pero a principios de los años 1980 el egotismo burgués sustituyó el pensamiento de Mariátegui por el llamado pensamiento Gonzalo y, de este modo, negó la vigencia de la piedra basal del marxismo peruano.
En efecto, el jefe senderista silenció a Mariátegui y muy especialmente su teoría de la revolución peruana (estrategia, partido, frente unido, violencia revolucionaria, táctica, problema indígena, comunidad campesina, etcétera). De tal modo, pues, el “pensamiento Gonzalo” se reveló como una desviación de nuestra verdad particular, como una desviación del método mariateguiano, como una desviación del Camino de Mariátegui. Y, sin embargo, desde principios de los años 1980, esta desviación empezó a hacer carrera entre una militancia mayoritariamente seguidista y algunos comunistas extranjeros ciertamente desinformados. Pero ocurre que, en el Perú, el pensamiento de Mariátegui es la piedra de toque que separa a marxistas de oportunistas y, por esta razón, el jefe senderista no puede ocultar con facilidad su oportunismo apelando a la verdad universal, que, por lo demás, formula caricaturescamente, tal como hemos visto más arriba.
En el artículo ¡Nuestra bandera roja sigue ondeando en el Perú!, se habla del “aislamiento total que el régimen le ha impuesto” a Gonzalo (ibidem, p.35), repitiendo así la propaganda senderista que habla de “aislamiento absoluto”.
Pero la verdad de las cosas es que el aislamiento del jefe senderista fue muy relativo durante todo el tiempo que la camarilla Fujimori-Montesinos consideró necesario utilizarlo con vistas a dividir las filas senderistas bajo el pretexto de negociar un “acuerdo de paz”. En efecto, una semana después de ser recluidos en la isla de San Lorenzo, Gonzalo y Miriam empezaron a tener continuas visitas de Montesinos y otros personajes y, como consecuencia, tuvieron acceso a periódicos, revistas, libros y, más tarde, ya en la Base Naval del Callao, incluso pudieron comunicarse telefónicamente con el exterior, reunirse con otros dirigentes senderistas expresamente llevados a la mencionada base naval desde prisiones ubicadas en otras regiones del país y circular libremente sus documentos dentro y fuera de las cárceles. Y como si esto fuera poco, disfrutaron de otros privilegios y hasta salían con Montesinos con fines gastronómicos. Estos hechos han sido revelados por el propio Montesinos y confirmados por los otros presos con los que los dos dirigentes senderistas comparten prisión, por lo que no hay margen a dudas. Aún más, en noviembre del año 2000, cuando ya no había ninguna “negociación”, Gonzalo y Miriam tuvieron licencia para reunirse una vez más con otros dirigentes senderistas presos y circular con la misma libertad de siempre el documento evacuado por la reunión.
Todavía ahora el MRI considera que “La Guerra Popular en el Perú que empezó en 1980, continúa manteniendo en alto la bandera roja de la revolución” (Un Mundo Que Ganar, 2001, Nº27, p.18), repitiendo así lo que por simple inercia sigue sosteniendo la propaganda senderista.
Pero, la verdad de las cosas es que, desde mediados de los años 1980, la lucha armada senderista se degradó hasta tal punto que resultó difícil seguir calificándola de guerra popular; que la declaración de 1991 de haber ingresado al equilibrio estratégico solamente fue una tapadera; y que la caída de Gonzalo y otros dirigentes prácticamente significó la desarticulación orgánica de una lucha armada que se sobrevivía a sí misma sobre la base del ejercicio de un terror indiscriminado.
Hace casi exactamente diez años que el jefe senderista llamó a los militantes de su partido a luchar por un “acuerdo de paz”, pero los partidos y organizaciones miembros del MRI no acaban de reconocer esta realidad. Y lo que al principio fue una explicable actitud de prudencia, desde hace ya buena cantidad de años es una expresión de vacilación. Si los primeros hechos que demostraban que es Gonzalo la cabeza del sector negociador del senderismo no fueron suficientes para persuadirlos, las muchas pruebas que se han acumulado a lo largo de los últimos años deberían haber terminado por convencerlos definitivamente y, sin embargo, tales pruebas no han impedido que los mencionados continúen hablando de “la propaganda enemiga que dice que el Presidente Gonzalo mismo pidió los ‘acuerdos de paz’, una aseveración sin pruebas que el PCP ha denunciado como una patraña” (Un Mundo Que Ganar, 2000, nº26, p.6), repitiendo así, también en este caso, la propaganda senderista.
Estas cuatro cuestiones anotadas prueban fehacientemente que el MRI no busca la verdad en los hechos sino en la propaganda senderista, que, como es obvio, es una apología de la teoría y la práctica del ultraizquierdismo gonzaliano. Y prueban, por tanto, tales cuestiones, cuán lejos de la verdad se encuentra dicha organización internacional con respecto al “pensamiento Gonzalo”, a la lucha armada senderista y a las causas de su fracaso.
IX
El MRI es el mayor propagandista internacional de la aventura senderista y, lógicamente, esto comporta una responsabilidad, pues lo que realmente apoya es una política ultraizquierdista que ha causado un grave daño al socialismo peruano y aun al socialismo mundial. No se puede tapar el sol con un dedo, y si el MRI tuvo la capacidad de asumir una posición fundadamente crítica con respecto a la experiencia camboyana (como en el artículo Qué salió mal en el régimen de Pol Pot, publicado en Un Mundo Que Ganar, 1999, nº25, pp.62-88), es razonable esperar que la tenga también para evaluar críticamente la experiencia senderista. Todos tenemos el derecho de cometer errores, pero, al mismo tiempo, tenemos el deber de corregirlos "bien y pronto” (Lenin). Y el primer deber que tienen los comunistas de todos los países con relación a esta experiencia es reconocer que un contingente de combatientes fue conducido al despeñadero por el oportunismo de izquierda que impuso su dirección.
X
Y bien, lo expuesto en el presente artículo es una sencilla verdad que tendrían que asimilar todos aquellos comunistas extranjeros que quieren comprender la experiencia de lucha del pueblo peruano en los últimos veintitantos años.
Pero si, después de todo, el caso es que algunos de ellos desconfían del análisis, es de esperar que no desconfiarán de la prueba de los hechos: allí tienen ante sí, para terminar de convencerse, los graves daños que ha causado el senderismo al pueblo peruano y los graves perjuicios que ha ocasionado a la revolución peruana y aun a la revolución mundial.
Eduardo Ibarra
16.07.03
Postscriptum
Las imágenes difundidas por la televisión peruana en oportunidad de la primera audiencia del juicio a Gonzalo y otros dirigentes senderistas en noviembre de 2004 terminaron por convencer a aquellos senderistas que, por razones completamente subjetivas, no habían sido capaces de reconocer que es Gonzalo la cabeza de lo que en filas del senderismo se conoce con el nombre de Línea Oportunista de Derecha. Pero, no obstante que dichas imágenes no dejan margen a dudas ni en la conciencia del más incrédulo, los partidos y organizaciones que conforman el MRI continúan varados en un mar de vacilaciones.
Expresivamente, en el Obrero Revolucionario, órgano del Partido Comunista Revolucionario, EU, en una nota titulada Al cierre de esta edición, se informa que con motivo del inicio del mencionado juicio, “fue la primera vez que se ha visto al presidente Gonzalo en público y ante la prensa en 12 años” (Nº1258, 14.11.04, p.7). Pero la verdadera noticia no es ésta sino el hecho de que lo sucedido en el tribunal demuestra de un modo irrebatible que es precisamente Gonzalo la cabeza de la “Línea Oportunista de Derecha”. He aquí, pues, la “prueba concluyente” (Un Mundo Que Ganar, 1996, Nº22, p.33), tan largamente esperada y hasta solicitada por algunos comunistas extranjeros, que, una vez que la han tenido frente a sí, sólo han atinado a declarar que ¡“es la primera vez que se le ha visto al presidente Gonzalo en público y ante la prensa en 12 años”!
Eduardo Ibarra
biblioteca9@hotmail.com
22.12.04

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